
Con un leguaje preciso, seco y sin riquezas metafóricas ni artificiosidad, Maurice se convertió en un compañero de infatigable erotismo y sensibilidad, que desearía tener a mi lado...para cuidarle.
La película de J. Ivory es bastante fiel al libro, y me apasionó un tal Sir Hugh Grant, jovencísimo y homosexual.